Conoce Rennes y no te pierdas nada

Ciudad fortificada y medieval

La ubicación de Rennes es la que antiguamente ocupaba Condate, entre los ríos Ille y Vilaine en el siglo I a.C. Las murallas comienzan a levantarse a finales del siglo III para posteriormente ampliarse en el noreste y sur para alcanzar las 62 hectáreas de superficie. De esta época proceden la torre Duchesne y las Puertas Mordelesas. Arquitectónicamente Rennes también es conocida por el entramado de madera que le da un aspecto medieval inconfundible del que aún se conservan casas en el centro.

Parques y jardines

La ciudad de Rennes no puede entenderse sin largos paseos por las zonas verdes. Desde el siglo XV estos espacios han sido escenario tanto para el ocio como para el relax. Más tarde, en los siglos XVIII y XIX se convirtieron en un símbolo social. Uno de los más populares es El Thabor, un jardín francés que tiene su origen en el vergel de una antigua abadía. Es uno de los más bellos de Francia. Además, también son interesantes para visitar el parque de Maurepas, con una obra de Louis Derbré.

El Parlamento de Bretaña

Es imprescindible en nuestra visita a Rennes. Este símbolo de la historia de Bretaña tiene un aire institucional y majestuoso. En su interior la protagonista es la Grand’Chambre, obra de Errard y Coypel, que destaca por la decoración de estilo francés y la madera esculpida dorada. Junto al palacio, la plaza real combina el granito y la toba para lucir mejor bajo los rayos del sol. En 1994 el edificio sufrió un incendio y tuvo que ser restaurado para abrir sus puertas al público de nuevo en 1999.